La obra de Colorina se sitúa en un territorio donde lo visible se vuelve apenas una capa, y lo esencial ocurre en lo intangible. Sus composiciones abren umbrales hacia lo sutil y lo onírico, proponiendo una experiencia que desborda lo inmediato para adentrarse en aquello que no se puede nombrar del todo.
A través de una práctica que integra acuarela, técnica mixta, acrílico, repujado, arte digital y collage, construye universos coloristas y de impronta naif donde conviven la delicadeza y la intensidad emocional. En estas escenas, el color organiza las formas sutiles y actúa como lenguaje sensible: una vía para traducir lo espiritual que subyace en lo cotidiano.
En diálogo con la tradición moderna —particularmente con la búsqueda de equilibrio entre armonía y contraste de Matisse—, su trabajo tensiona lo luminoso con lo denso, lo lúdico con lo profundo. Esta dualidad permanece activa, generando una vibración que invita al espectador a habitar la obra desde la percepción y la emoción. Lo ilusorio de este mundo se evidencia en la mirada de Colorina, en cada paisaje fuera de los cánones que se presentan.
Postula que la materialidad de la obra siempre está ligada a la del cuerpo del artista. De este modo, los mundos que percibe de forma imaginaria deben manifestarse a través de un canal denso para llegar a ser posibilitados en este mundo. Así, su cuerpo, atravesado por una enfermedad discapacitante severa, tiende a marcar límites y a equlibrarlos al funcionar como dispositivo de percepción. Desde esa experiencia singular, su trayectoria se afina hacia lo que suele quedar relegado: lo frágil, lo oculto, lo incómodo, lo que se teme o se silencia. Su práctica se configura también como un gesto de resistencia y una afirmación de la diversidad de lo humano.
En el universo de Colorina, lo espiritual y la cotidianeidad mundana, lejos de ser opuestos, tejen entramados simultáneos de una misma realidad. Cada obra es un llamado a mirar más allá de la superficie, a internarse en los pliegues de lo real y a cuestionar los límites que definen —y restringen— nuestra manera de imaginar.
Biografía
María Victoria Margara (Córdoba, Argentina, 1995), también conocida como “Colo” o “Colorina”, es una artista visual cuya práctica se origina en la exploración íntima de la imaginación y el deseo de construir mundos posibles.
Solitaria e introvertida por elección. Imaginativa, soñadora y hasta a veces idealista. Dibujar, encontrar un buen libro que leer o una preciosa canción para compartir puede alegrar sus días.
De carácter profundamente creativo, encontró en el dibujo, la lectura y la música espacios de expansión desde una edad temprana. Su vínculo con la creación surge en la infancia, en momentos de quietud atravesados por una enfermedad neuromuscular que limitaba ciertas formas de juego. En ese contexto, el acto de dibujar se convirtió en una forma de habitar otros territorios, los que define como “siempre libres, cálidos e inexplorados”.
Inició su camino en la pintura de manera autodidacta a los diecinueve años. Su formación, más cercana a la intuición que a la academia, se nutre de una búsqueda personal donde la técnica se revela a través de la práctica constante. Confiesa que, pese a haber transitado un breve tiempo cerca de las academias, por alguna razón extraña no consiguió que le revelaran técnicas. Su recorrido singular define una obra que privilegia la sensibilidad por sobre la norma y el descubrimiento propio por sobre la repetición ajena.
Las figuras femeninas han sido fundamentales en su vida y en la construcción de su identidad. Criada por su madre, María Eugenia Bisio, sus hermanas, y profundamente marcada por su abuela, María Femenías, o como la recuerda “una gran maestra y guía ante el camino”. Su historia está atravesada por la transmisión de saberes, el cuidado y la resiliencia del acto de imaginar. Durante períodos en los que no podía asistir a la escuela por razones de salud, su abuela transformó el hogar en un espacio de aprendizaje, consolidando un vínculo entre educación, afecto y creatividad.
Su obra se desarrolla en el cruce que algunos ángeles le indican entre lo personal y lo universal, proponiendo una mirada que expande preguntas íntimas hacia la experiencia humana en su complejidad.
Actualmente se dedica a su tesis de maestría y proyecto de vida: “El estudio de la imaginación”
CV
Exposiciones
- 2019 — “Colorina”, exposición individual, Universidad Nacional de Derecho, Córdoba, Argentina.
- 2019 — “Contacto”, exposición sensorial colectiva. Serie “Las cuatro estaciones del amor”, Paseo de las Artes, Córdoba, Argentina. Muestra dirigida a personas ciegas.
- 2015 — “Mostrarte”, exposición colectiva. Serie “I was the dreamweaver”, Biblioteca de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina.